¿Por qué me gusta cocinar?

¿Por qué me gusta cocinar?

 

Alguien hace no mucho me preguntó el porqué de mi gusto por la comida mexicana, no sólo comerla eso es fácil -no conozco a nadie que la haya probado y no le haya gustado- sino prepararla, ¡pues tiene su chiste!

No supe que responder, para mí es tan evidente que nunca me lo había preguntado, no soy el tipo de persona que se conforma con un arroz precocido y una carne dura sin sazón, tal vez lo coma, pero no quedaré contenta, soy el tipo de persona que cuando invita a su casa, intenta dar gusto  a la gente (no siempre me sale, aclaro, en una ocasión invité a una comitiva de unos 15 franceses, preparé una paella -que no es mexicana, sino española, pero en fin- compré un arroz espantoso …. ¡me quedó horrible!), no es para « quedar bien » ni mucho menos por presunción, simplemente me gusta

Siempre he dicho que la buena comida es un placer, tanto ofrecerla como recibirla. Mis cocinas preferidas son obviamente la mexicana y la francesa, pero sé apreciar las demás también. Puedo disfrutar una buena pizza o una buena pasta, incluso una hamburguesa y me encanta el sushi …… es tal vez la compañía lo que disfruto, como la mayoría de la gente.

¿Por qué te gusta tanto la cocina tradicional mexicana? Me dije que tal vez porque es mi cultura, ¡es normal! (Hay que saber que nuestra cocina tradicional esta inscrita al  patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO, dicen que la cocina francesa, pero no, la UNESCO asi mismo, reconoce el ritual gastronómico de la comida francesa, es todo un arte! no es lo mismo que lo mesmo)

Mis amigas expatriadas estarán de acuerdo conmigo en que extrañamos tanto nuestra comida que somos capaces de buscar los ingredientes necesarios hasta por debajo de las piedras. ¡Y pagar una fortuna por ellos! Cuando lo analizo pienso que estamos locas por pagar gustosas y hasta emocionadas un kilo de tortillas a  8,9, 10 y ¡hasta 12 euros! ¡200 pesos por un kilo de tortillas! Eso sin contar los chiles, especias y todas los ingredientes que necesitamos para prepararla, ¿y qué decir de los utensilios de cocina ? Recuerdo cuando mi querida amiga Katia (ella es italiana, residente en México) vino a visitarme y le pedí dos exprimidores de limones….. ¡me llegó con dos exprimidores de cítricos, sí, de esos con los que el chavo musculoso de la plaza prepara sus jugos! Cada que lo recuerdo me da un ataque risa, ¡tres kilos cada chunche! ¡Ahhh y también me trajo hierbas finas en vez de epazote! Eso sí, el comal perfectísimo, me salen unas tortillas esponjositas esponjositas (el exprimidor de cítricos, Katia, también lo uso, preparé una sangría, receta de la comadre Ara para chuparse los dedos….. ¡o los bigotes más bien!)

La verdadera cocina mexicana me ha gustado desde toda mi vida, las especias, sus aromas, sus texturas sus colores, ¡y por supuesto su sabor! Que quede claro que no hablo de los tacos de la esquina, ni de los « antojitos » de doña Lupe -¡que también amooo!-  (doña Lupe prepara unas dobladas de pollo con papas, que nadan en manteca en una plaza cerca de mi pueblo y, a donde yo iba con mi hija los domingos, ¡una delicia!), tampoco hablo del famosísimo Tex-Mex tan difundido por el mundo entero como comida mexicana -he de confesar que el primer chili con carne lo comí en un restaurante « mexicano » en Francia- …. hablo de la verdadera comida que gozábamos en familia regresando de la escuela, todos sentados a la mesa platicando de nuestras aventuras diarias. Ambas (la comida callejera y el Tex-Mex) son deliciosas, ¡pero en exceso no lo son para la salud!

Después de darle muchas vueltas al asunto, me gusta porque es deliciosa, porque es mi cultura, porque es nutritiva y balanceada (deberíamos regresar a nuestras antiguas costumbres culinarias, evitaríamos los problemas de obesidad y sus desagradables consecuencias), me gusta también porque es compartir momentos inolvidables … porque es un arte prepararla.

Aunque parezca extraño para mí es un placer desvenar chiles, moler especias, licuar verduras, deshebrar carne, capear, hornear, pelar ajos y cebollas (espero con ansia un poco de sol para ver si se me dan mis chiles poblanos y tomatillos).

Aunado a todo lo anterior, definitivamente mi amor por la cocina tiene otra razón todavía más profunda. El gusto por la preparación de los platos mexicanos en mí tiene su historia, es parte de mi pasado, es la herencia de mi madre que a la vez heredó de mi abuela. ¿Cómo olvidar el ritual para preparar un buen mole que iba desde limpiar, secar, preparar y moler los chiles? ¡Hummmm no sólo ese olor delicioso sino los momentos que pasábamos juntas!

Durante años, en una complicidad que pocos comprenderían, mi hermanita en ese entonces no mayor de trece años -tres más joven que yo- y yo, pasábamos horas encerradas en la cocina practicando sus recetas, imaginándo tal vez, que seguíamos juntas … ambas heredamos el gusto por la cocina, ambas adoramos esos viajes gastronómicos llenos de olores y sabores; hoy, después de tantos años nuestro amor por la cocina nos mantiene unidas a pesar de la distancia.

En cada plato que preparo están las enseñanzas de mi madre, (y no soy buena cocinera, ¡nomás le hago al ensarapado!) está su sazón y su corazón, es como si ella estuviera a mi lado guiándome en cada preparación, ¡y es que ella era un as en la cocina! (incluso ahora después de tantos años todavía me llaman para pedirme la receta de tal o cual cosa y me dicen: ¡Tú sabes, como la que hacía tu mamá!).

Nunca he vuelto a probar tortillas mejores que las que hacía ella, su pastel de carne, sus chiles rellenos, sus chilaquiles pobres, sus frijoles puercos, su niño envuelto, ¡su pan de muerto!

Para los que no saben o tiene poco tiempo de conocerme, cuando me pidan una receta, no es mía, es de mi madre, y se las comparto con gusto, pero sobre todo con amor, porque sin darme cuenta cuando cocino la escucho, la siento y hasta pareciera que la veo, ¿no es ese motivo suficiente para compartir mi tesoro?

En resumen, en realidad me gusta cocinar nuestra comida porque inconscientemente es un homenaje a mi madre, disfruto de su compañía, pues a pesar del tiempo, ella ha estado presente en cada manjar que preparamos juntas…

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5 réflexions sur “¿Por qué me gusta cocinar?

  1. Querida Mechita!! Me emociono enormemente tu escrito…….el cariño con el que hablas de la cocina..tu emoción al preparar las recetas……pero sobre todo el amor que brota cuando platicas de tu MAMITA…….Una mujer a la que yo no solo quise…sino que admire…..y llore cuando nos falto!!!!! Pero veo que dejo unos hijos…los cuales también son fuertes,amorosos,capaces y tenaces como era ella!!!Y mi admiración ,cariño y solidaridad se perpetua en ustedes!!!!! Continua con esta hermosa tradición mexicana y has que se conozca en todo el mundo la magnifica persona que era tu mamá!! Besos y abrazos para ti y toda tu familia!!!!

  2. Que hermosa nota!!! Muchas personas no entienden ese amor que nace con los olores, los sabores, los colores de nuestra cocina mexicana, a propósito, sé que la Cocina Tradicional Mexicana es la UNICA en el mundo reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
    Sigo admirando a una mujer valiosa que se siente tan orgullosa de compartir sus recetas, aprendidas de « Mamá », esa mamá de las de antes, de las que guisaban con manos de ángel, esas benditas manos que hacían que hasta la mas sencilla sopa de fideos supiera a gloria.
    Mi reconocimiento eterno a Mercedes y su Cocina.

  3. He iniciado este proyecto porque me siento orgullosa de nuestra cultura, y viviendo en otro país me ha dado mucha tristeza darme cuenta que no es tan conocida y mucho menos apreciada.
    En estos momentos en el que nuestro país pasa por momentos tan difíciles y es señalado en el extranjero, ésta es una manera de poner en alto a nuestro México, a nuestra cultura y nuestras tradiciones.
    Gracias por sus comentarios, me animan a seguir trabajando en ello!
    Besos!

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